Literatura

La revolución de fondo

17 febrero, 2018

Es muy difícil escribir sobre este tema sin levantar ampollas y mucho más hacer una autocrítica sin una traición a la causa. NO, no me gustan los derroteros que está tomando el movimiento #MeToo.  Aunque en origen pudo ser un acto de valentía, la caza de brujas posterior, tan propia de la cultura americana, se está extendiendo como un manto de insensatez. La confirmación llega de la mano de la señora Clinton, que se atreve a darnos lecciones de integridad después de tantos años de silencio a los abusos de poder de su propio marido. Sigue dando la sensación que los de siempre (las élites de poder) usan nuestra materia para su ya tradicional manufactura.

El feminismo no consiste en una lucha feroz contra los hombres sino en la erradicación de una visión patriarcal del mundo. Los linchamientos al abrigo de la masa y los juicios colectivos son un retorno a la Edad Media. Hasta los hombres tienen derecho a la presunción de inocencia; es el fundamento de las libertades individuales y el marco de convivencia que tanta sangre nos ha costado. Las pioneras deben estar revolviéndose. Andamos confundiendo churras con merinas y prestándonos de manera gratuita a la manipulación de los medios.  Aún no he asimilado la gala de los Goya; cómo se permitió en la televisión pública el denigrante sobeteo (pactado) de cámara al cuerpo de cada actriz, mientras el locutor enumeraba los diseñadores de cada complemento. Los preámbulos de la ceremonia contrariaron el discurso posterior de la gala. Hemos asumido que los artistas son el Che Guevara, pero año tras año nos demuestran que cojean del mismo cinismo que el resto de la sociedad.

Los compañeros están, por una vez, agazapados en sus madrigueras. No hay tertuliano, opinador, cronista, reportero, locutor y gacetillero que se atreva a sacar las orejas en estos momentos. El linchamiento en las redes se teme más que a una vara verde. Algunos se han atrevido muy sutilmente a compartir la opinión de las francesas y a recordar los peligros que encierra el puritanismo yanqui. Les ha caído la del pulpo.

Personalmente me preocupa muchísimo algo de lo que apenas se habla: la falta de buenos referentes femeninos, un espejo limpio donde mirarse las niñas y las jóvenes. No se trata de ser todas Marie Curie, pero los especialistas avisan que el éxito fácil y la imagen externa son los ingredientes que imperan entre los ídolos de las adolescentes. Guapas, delgadas, sexis y populares. Hay más realidades: uno de los libros más comprados por la mujer española el año pasado fue la biografía de Belén Esteban. Mira que era difícil superar el mito “Cristiano Ronaldo”. En estas andamos, amigas. La pandilla de mis hijas me sorprendió el otro día con un discurso disparatado. Según ellas, que un compañero les ceda el paso es un síntoma de machismo. – ¡Alma del cántaro! Si justo mediante esos gestos de caballerosidad nos encumbran al Everest.

Mientras escribo este párrafo dejo una estela de agua salada entre las letras “a” y “ç” del teclado de mi portátil. El último informe de UNICEF “Ocultos a plena luz” revela que una de cada diez niñas del mundo está sometida a actos sexuales forzados. Son poesía rota. Nacer mujer en las tres cuartas partes del planeta es un destino a la desgracia, un viaje al miedo y la invisibilidad donde el dolor es el patrimonio natural. No estamos para abanicos, hermanas. En los países más “avanzados” hemos dado pasos de gigante, aunque la igualdad entre los géneros es aún una quimera y los tentáculos del machismo se extienden por todos los rincones, por los femeninos también. Las que arrastran experiencias más duras saben que las pesadillas vuelven siempre; en un momento determinado el desamparo se transforma en rencor y te acostumbras a repartir mandobles a todos los hombres que se cruzan por tu camino, por si acaso. Seguimos -en general- percibiendo muchísimos matices de discriminación, menosprecio y descrédito; las reglas de juego son masculinas y no te queda más remedio que nadar en esas aguas de testosterona. No obstante debo decir que cada vez veo más mujeres con una opinión bien formada y que ya no van por el mundo pidiendo perdón por su valía.

Yo estoy ahora (por llevar la contraria) en una etapa conciliadora y trabajando un contra-MeToo particular. En este ejercicio he descubierto que soy muy afortunada; la lista de hombres buenos, especialmente en mi vida personal y también profesional, es enorme. Ya sé que no debería ser siquiera objeto de mención, pero me da la gana decirlo. Destaco a mi padre, por ser el mayor. A sus hijas nos puso una alfombra roja que ya quisieran las de Hollywood. De sus lecturas de la actualidad española salen los siguientes datos: un 58% de los titulados universitarios son mujeres (cada vez más en carreras científicas), las juezas ya superan a los jueces en número, el 75% del alumnado de medicina es femenino y las mujeres representan el 81% del profesorado de infantil y primaria. Es la revolución de fondo: la justicia, la sanidad y la educación temprana en nuestras manos. No sé si alguien se ha parado a pensar lo que representa. En un par de décadas le podemos dar la vuelta al calcetín.

Jane Galwin Lewis fue una feminista negra americana de los años 60 que luchó sin tregua por los derechos de la mujer. Dejó una frase que resume lo que he pretendido transmitir : No hace falta ser anti-hombre para ser pro-mujer.

 

Foto:  Sybil Seely y Buster Keaton en “One week” (1920)

Bibliografía: Ocultos a plena luz. UNICEF. https://www.unicef.org/ecuador/ocultos-a-plena-luz.pdf

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14 Comentarios

  • Responder Pedro Conesa 17 febrero, 2018 a las 2:31 pm

    Cada ve sois más las que hacéis bandera de la sensatez y de la igualdad real, no del “o conmigo o contra mí”. Y no te imaginas cómo se agradece.
    Bueno, pues por si no la conoces, te paso el enlace que he recibido de una de mis primas, que lleva a una página feminista (que no hembrista, término utilizado en hispanoamérica para referirse a las feministas radicales) en la que se aboga por la igualdad real. Es una página de la que he aprendido más en un rato que en varios años. Muy recomendable, para mujeres y especialmente para hombres :

    https://m.facebook.com/encarni.penalver.3/posts/10156017946441390?src=email_notif#!/estudiosdegenero/photos/a.624959704247024.1073741826.134200539989612/1714164485326535/?type=3&source=57&__tn__=EHH-R

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 17 febrero, 2018 a las 11:08 pm

      ¡¡¡¡¡Muy bueno!!!!! fenomenal. Esa foto lo dice todo. Gracias Pedro, la compartiré. Un abrazo grande para ti.

  • Responder Antonio Rafael Parrilla Muñoz 17 febrero, 2018 a las 3:13 pm

    Querida Rosa:
    Cada día tengo mas claro de la existencia de mas mujeres valientes, que de hombres. Se es muy valirente, para escribir lo que acabo de leer; que bonito es entender el verdadero significado de el ser humano, con independencia de que sea mujer, hombre o lo que le dé la real gana de ser. No soy médico para entender que las personas tenemos una genética en la que impera una parte femenina y otra masculina y la sociedad y la crianza se encarga de dirigir ( al que se deje), hacia unos comportamientos u otros.
    Me alegra y me llana de orgullo, el tenerme por tu amigo! *Olé la valentía, el buen gusto y la capacidad , tu capacidad, para abordar un gran problema que se está gestando.
    Como despedida, solo puedo repetir tus palabras finales.- “no hace falta ser anti- hombre, para ser pro-mujer” brillante.
    Muchas gracias y un abrazo.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 17 febrero, 2018 a las 11:05 pm

      Desde luego mi amigo Antonio , El Parri, es pro-mujer. Siempre me das palabras de ánimo. Sin duda eres de los hombres buenos. Un abrazo.

  • Responder Margarida Valverde 17 febrero, 2018 a las 5:24 pm

    Me encanta !!! Muchas gracias y un fuerte abraxo

  • Responder Luis González de Vallejo 17 febrero, 2018 a las 8:26 pm

    Valiente y verdadera ,Rosa , te atreves a decir lo que casi todos y “ todas” pensamos , en una sociedad dominada por él cinismo , lo correcto, y lo de moda , palabras que suman cero . La igualdad va unidad a la dignidad y la dignidad no tiene género. La dignidad. nos viene dada pero hay que merecerla. Y esto corresponde a el individuo que no es macho ni hembra.
    En fin que da vergüenza tener que a estas alturas de la civilización ver que todavía estemos en el Holoceno , en cuanto a derechos tan obvios.
    Un fuerte y agradecido abrazo
    Luis.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 17 febrero, 2018 a las 11:18 pm

      Me alegro mucho que compartas mi opinión Luis. Fíjate, una cosa que siempre me gustó de ti es que supiste rodearte de mujeres válidas y jamás hiciste la menor diferencia entre alumnos/alumnas; más bien aplicaste una discriminación positiva: Siempre has sido listo. La dignidad, como bien dices, está muy por encima de los géneros. En este Antropoceno estamos en modo “postureo” permanente. Un abrazo Luis.

  • Responder Rafa 18 febrero, 2018 a las 9:23 am

    Claridad, sensatez y evidencia. Tres cualidades casi desaparecidas en el combate de la confusión e imbecilidad que nos invade, rodea y, parece, seduce. Quiero creer y esperar que, al final, “ganarán los buenos” a pesar de todo. Hay hombres, mujeres y estadísticas-como las que tu recuerdas-, que señalan que la guerra puede no estar perdida. Pero se escuchan y leen tantas tonterías a diario…
    En fin, gracias por seguir intentándolo, una vez más.
    Un abrazo “desde el frente”.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 18 febrero, 2018 a las 2:54 pm

      Confiemos que se imponga la sensatez y pase esta ola. No todos los hombres son iguales, y las mujeres tampoco. Tenemos que convivir en paz. Bendito el hombre que se enamora de nuestra alas, y a la inversa. Un abrazo querido amigo.

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 22 febrero, 2018 a las 1:46 pm

    Estimada bloguera, tal como era de esperar y supongo que usted ya contaba con ello, le están pegando palos hasta en el carnet de identidad por atreverse a sacar a colación, con mayor o menor acierto expositivo, el tema del feminismo pero sin poner a parir a los hombres. Llega incluso a insinuar que puede que hasta algunos de ellos sean buenas personas. ¡Vade retro! ¡Hasta aquí hemos llegado! ¡La causa del feminismo será una guerra (a muerte) o no será!

    Parece ser que está escrito que los hombres tendremos que vivir con el estigma de que, aparte de nosotros mismos, todos violadores en potencia hasta que no se demuestre lo contrario, nuestros hijos varones serán los futuros violadores de las hijas de aquellas que así nos califican. Y por desgracia y sin remedio alguno, los propios hijos varones de ellas serán a su vez los violadores de nuestras hijas. ¿A que así expuesto duele, y mucho? ¿A eso se reduce la legítima y necesaria lucha por el respeto y la igualdad de derechos y oportunidades contra el opresor estado patriarcal de las cosas?

    Me duele, no ya por mi o por nosotros como género, sino porque puedan acusarla a usted de tibieza en este asunto. Quien siga con asiduidad las entradas de su blog encontrará referencias reales y ficticias sobre mujeres valiosísimas, siempre ninguneadas, cierto, pero a las que usted visibiliza y da su justo valor. Heroínas y protagonistas siempre.

    Entiendo el trasfondo de sus razonamientos y a pesar de lo torticero de los míos, no nos olvidemos que soy hombre, creo no deberían criminalizarse los intentos de captar aliados entre las “filas enemigas”. Dentro de mi ámbito privado, en conversaciones con amigas de actitud muy beligerante en este tema, he llegado a sentirme tan acosado, humillado e indefenso como, seguro, lo han sido “ellas” a lo largo de la historia. Sí, el maltrato no es siempre físico. Me niego a que nos metan a todos en el mismo saco. Parafraseando a la activista Jane Galwin Lewis diría aquello de: No por ser hombre dejaré de ser pro-mujer.

    Consigamos entre todos y todas que las niñas presentes y futuras no se queden en “poesías rotas”.

    Estimada blocaire, discrepo amb vostè pel que fa als gestos reivindicatius, ara per ara tots són pocs i necessaris, sempre que no es quedin a simple postureo.
    Quedo com sempre als seus peus. Espero que no em titllin per això de masclista.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 22 febrero, 2018 a las 4:55 pm

      Muy valiente y claro su punto de vista. Me alegra además que, como hombre, haya vivido también la humillación y el acoso, por eso de la empatía.
      Me gusta sobremanera la frase de “no por ser hombre dejaré de ser pro-mujer”. Le engrandece.
      Gracias siempre.

  • Responder Ester M 24 febrero, 2018 a las 6:58 pm

    Totalmente de acuerdo con tus reflexiones. Desgraciadamente estos debates salen en los medios en determinados e interesados momentos y “castas femeninas” y no en otros muchos más dramáticos para las mujeres ( y también para los hombres) donde no aparecen esas mismas voces.El debate está en la ausencia de valores en nuestra sociedad debido , entre otros aspectos fundamentales, al estado paupérrimo de la educación .No interesan las reflexiones ni los debates en profundidad por si acaso empezamos a pensar. Menos mal que te tenemos querida Rosa!

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 24 febrero, 2018 a las 9:00 pm

      Has dado en la clave: la educación. La apreciación en el seno de la familia y en la escuela de que todos somos valiosos y que la mujer ha de ser siempre independiente, económica y afectivamente. Tienes razón con este modo permanente de postureo , en temas que esconden auténticos dramas para todos. Ante todas estas olas de actualidad: reflexión y análisis crítico.
      Un fuerte abrazo amiga.

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