Curiosidades de ciencia

El gen de la fantasía

23 junio, 2017

Imagínense una escena de hace cuarenta mil años, en una magnífica noche veraniega de luna llena. Hay dos grupos de homínidos en la ribera del Jarama, uno en cada orilla, y separados por tan solo unos kilómetros de distancia. En el primer grupo, los hombres son fuertes y corpulentos, y andan entretenidos afilando las herramientas para salir muy temprano de caza. Las mujeres y los niños se afanan en reunir las raíces, frutas, semillas, insectos y los pequeños reptiles que han recogido durante el día, separando una parte del botín para la saca común, a sabiendas de que llegarán días más fríos. Al otro lado del río, el segundo grupo está sentado formando un círculo en torno al fuego, todos juntos: hombres, mujeres y niños. Se han pintado el cuerpo y la cara con la arcilla del aluvión, y adornan la cabeza con flores de colores y ramas de los arbustos. Tienen hambre, pero están absortos escuchando historias, contando sueños y hablando de los espíritus que pueblan el valle.

¿Qué grupo piensa que sobrevivirá?

La mayoría de nosotros apostaría por el primero; son más fuertes, están preparados para la adversidad y bien organizados para asegurarse el sustento. Sin embargo, la antropología nos demuestra que fueron los segundos, los chismosos, comediantes y noveleros de nuestra especie: los sapiens.

La denominada Revolución cognitiva ocurrió por azar hace unos 70,000 años, al producirse una serie de mutaciones genéticas que alteraron por completo nuestro cerebro. Gracias a ello pudimos desarrollar un lenguaje mucho más complejo, y adquirir unas capacidades increíbles para compartir información; no sólo para el intercambio de mensajes sobre cosas que podemos ver, tocar, oler y escuchar- éso ya lo hacían los fornidos de los Neandertales (los del primer grupo)- sino comunicar irrealidades, fantasías, alucinaciones y pensamientos que solo están en nuestra imaginación. La gran innovación de nuestra especie, sobre otras que poblaron y pueblan la Tierra, es la capacidad que tenemos de inventar, creer y hablar de ficciones. No hay otra manera de explicar cómo unos monos erguidos, lentos a la carrera, torpes para trepar, cortos para el salto, débiles y cabezones, han conseguido hacerse los dueños del mundo. Si a todo ello le añadimos que echamos al mundo criaturas inmaduras, que permanecen desvalidas durante largos años, teníamos menos futuro como especie que un buzo en Albacete.

Sin embargo, la ficción nos ha permitido imaginar cosas de manera colectiva, fabricar mitos, leyendas y creencias comunes que han favorecido la cooperación de un gran número de extraños. Un ejemplo sencillo para comprender la esencia de la Revolución cognitiva sería el siguiente: ¿qué nos diría un grupo de jóvenes si les proponemos recorrer las calles de la ciudad cargando a los hombros 80 kilos de peso? Se pueden imaginar el gesto como respuesta; sin embargo, hay largas listas de espera en numerosas cofradías para salir de costaleros. Gracias a los dogmas colectivos establecemos redes de colaboración muy estrechas, y hacemos fuerza común para defenderlos (e imponerlos también). La cooperación social ha sido la clave de nuestra supervivencia y, curiosamente, ha resultado ser mucho más ventajoso pasar el tiempo invocando espíritus, adorando a dioses, e implorando a la lluvia con danzas y rituales, que andar todo el día persiguiendo bisontes para comer.

En este panorama los biólogos se crecen, y hablan de la aparición de “nichos para idiotas” ligados a la Revolución cognitiva. Gracias a esa melé, la identidad de los débiles se diluye en una mente colectiva y son capaces de sobrevivir (y transmitir sus genes) aprovechando las habilidades de los demás. El parasitismo humano también viene del cuento. Pero quizás uno de los cambios más trascendentales que trajo la mutación fue la aparición de nuevos perfiles de liderazgo. Los machos alfa y las hembras dominantes -que hacían gala de mayor fortaleza y capacidad reproductora- dieron paso a nuevos líderes, que bien podían ser canijos y estériles, pero con una labia prodigiosa. Así aparecieron chamanes, hechiceros, adivinos, videntes, profetas, guías espirituales, cuentistas, patriotas, caudillos, charlatanes, chismosos, liantes…. y un sinfín de personajes que siguen de enorme actualidad. Es más, la Revolución tecnológica les está dando una capacidad de alcance mucho mayor.

Pudiera parecer que contar relatos es relativamente sencillo, pero convencer a los demás para que se los crean no lo es. Hacen falta enormes dosis de seducción. No cualquiera tiene la capacidad de contar con arte lo que los demás quieren oír. Desde que los charlatanes se hicieron con el mando, deberíamos vivir en un mundo idílico de sueños y cuentos; pero la historia ratifica una realidad bien distinta. Tenemos otro gen que se nos torció allá por el Pleistoceno, el de la propensión humana a utilizar mal el poder. Pero eso es harina de otro costal.

Con esta narración despido la temporada; me repliego a mi nicho de “idiota perezosa”, confiando que me llegue una mutación veraniega que alimente nuevas entradas.

Les deseo un feliz verano repleto de sueños, relatos, cuentos y milongas.

 

© Fotografía: Jimmy Nelson

Bibliografía: Sapiens – De animales a dioses

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16 Comentarios

  • Responder José Antonio 23 junio, 2017 a las 10:04 pm

    Bueno, sin entrar en las complejidades del profundo meollo del asunto que tan bien evocas y fabulas, solo quiero añadir alguna matización entre pícara y científica: ya sabemos que alguno o alguna de los chismosos, comediantes y noveleros “sapiens” (quizás el/la más dotado/a… de esas habilidades) o alguno o alguna de los corpulentos y abnegados neandertales en algún momento, tal vez ya cerca del crepúsculo, cruzó las aguas de aquel Jarama y tuvo más que palabras con los de la otra orilla, como nos recuerda un mínimo porcentaje de nuestro genoma europeo.

    Un beso fuerte para todos los tuyos y un excelente verano (con “sueños de verano” incluidos) para todos.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 23 junio, 2017 a las 10:38 pm

      ¡¡¡Bien cierto!!! Hubo intercambio genético. El Jarama se cruzaba a nado y esa noche de luna llena hubo tema. Yo creo que fue el sapiens quien cruzó, ya que además de noveleros y cuentistas, somos muy curiosos. De aquellos polvos vienen estos lodos, nunca mejor dicho.

  • Responder ANTONIO RAFAEL PARRILLA MUÑOZ 24 junio, 2017 a las 12:08 am

    Querida Rosa:

    Como siempre te comento primero y seguidamente leeré los demás comentarios, pues como es mi costumbre no me gusta acertar o errar “contaminado por los demás” ( con todo el mejor sentido de la palabra.

    Poquito pero certero, pues un pequeño proyectil si dá en el lugar preciso, no necesita de más para ser efectivo. La conclusión de esta reflexion es que me ha encantado y defines de una forma sencilla directa y profesional la entrada de este homo sapiens-charlatan…, en nuestra vida y en el actual periodo en que nos encontramos -El Cuaternario- y ahora si que tengo que meter el zen de por medio, pues las artes marciales chinas se diferencian de las japonesas, en que las primera buscan puntos secretosy mortales y solo aplicando un poquito de energia en dicho punto (acupuntura) se consigue el fin deseado, matar o dar la vida y los segúndo( los nipones) buscan mas el impacto brutal sobre el objetivo; podriamos decir que los chinos son mas sapiens todavia. je je je.

    Como siempre eres mi fuente de inspiración y espero con impaciencia tus relatos; por favor el proximo un poquito mas de historia…( no me hagas caso)

    Un abrazo.
    Antonio.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 25 junio, 2017 a las 4:53 pm

      Gracias Antonio,
      Esperemos encontrar entre estos calores veraniegos ese punto zen, preciso y certero, que nos haga refrescar y renovar, para retornar en el otoño como nuevos. Buen verano amigo y disfruta de la playa y los espetos sin moderación.

  • Responder Esther Torralbo 25 junio, 2017 a las 12:02 am

    Rosa que tengas un buen verano, con muchas sonrisas y con tiempo para disfrutar. Tu relato me ha hecho reflexionar… llevo algunos veranos sin poder vivirlos por distintas circunstancias familiares asi que este verano me uno a los que escuchan historias y se emocionan con este olor a verano, a fiesta, a ver a los que vuelven a su tierra…
    Un abrazo Rosa, buen verano!

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 25 junio, 2017 a las 4:56 pm

      Querida Esther, pues este verano a recuperar todo ese tiempo perdido y a darte una zambullida en fiestas, relatos y alegrías. Por fortuna, tienes esas montañas que refrescarán los días. Un gran abrazo a los que vuelven a la tierra y a los que les esperan.

  • Responder Rafa 26 junio, 2017 a las 11:32 am

    Muy interesante el campo que abres a la reflexión y debate. El salto tecnológico actual queda insinuado pero abre una enorme incógnita:
    ¿Quién ganará y qué especie saldrá de esos charlatanes, fabuladores-no siempre los mejores”-empoderados” ahora por la extrema facilidad para expandir verborragias inanes? Ya no se trata de machos alfa contra cuentacuentos hablando cara a cara a la luz de la luna. Se trata de la posibilidad viral de crear ensoñaciones monstruosas. El sueño de la razón sigue produciendo mostruos…
    En fin, el tema daría para mucho.
    Feliz verano y gracias por tus siempre estimulantes relatos.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 2 julio, 2017 a las 11:02 am

      Querido Rafa,
      Lo del salto tecnológico que insinúo abre un panorama gigantesco para todos esos empoderados charlatanes; tienen los canales abiertos para llegar a millones de personas en un “click”. Pero siempre tiendo al optimismo: la gente con sentido crítico, razonable, juiciosa…… también dispone de la misma tecnología. Veremos qué “sueños” ganan.
      Un abrazo y feliz y alegre verano.

  • Responder Ester M 26 junio, 2017 a las 8:29 pm

    Me gustan mucho tus relatos porque demuestran que la buena prosa existe todavía y porque nos llevan siempre a reflexionar sobre nuestro entorno.En este último , aunque coincido en tu tesis , viendo el comportamiento de algunos especímenes del género humano que nos rodean, pienso en que el homo Neanderthal ha proliferado más de lo que pensamos. Un abrazo querida amiga.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 2 julio, 2017 a las 10:58 am

      Tienes razón Ester, y es un hecho ya confirmado que los Neandertales siguen vivos en nuestro genoma. De hecho, algunas enfermedades como la esquizofrenia provienen directamente de esa carga Neandertal. Somos híbridos nos guste o no. Un fuerte abrazo y ¡¡¡¡feliz verano!!!!!

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 3 julio, 2017 a las 12:31 am

    Estimada bloguera, como usted, también había pensado retirarme a mi “nicho de idiotez perezosa”. Pero después de recapacitar por unos instantes, y percatarme de que quizás nunca me he ausentado del mismo, he decidido no faltar a mi habitual cita de réplica a sus entradas.

    Creo que no podemos estar más agradecidos a los pioneros de lo que usted denomina “Revolución cognitiva”; pues gracias a la misma personas como usted son capaces de comunicar y compartir las irrealidades, fantasías, alucinaciones y pensamientos que revolotean en su imaginación.

    Le animo a que después de su retiro veraniego siga haciendo honor a la innovación de nuestra especie y, con esas dosis de seducción que le caracterizan, vuelva a deleitarnos con la narración de nuevos relatos, reales o ficticios, con los que sin ninguna duda tan buenos “ratitos” seguiremos disfrutando.

    En este aspecto sí que reconozco mi “parasitismo humano”; y renunciando a cualquier perfil de liderazgo de ingenuo “macho alfa” me seguiré dejando llevar por las habilidades literarias de mi “hembra dominante” favorita

    Sempre expectant, ja estic començant a enyorar-la.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 5 julio, 2017 a las 1:59 pm

      Un placer asumir ese papel de “hembra dominante”, aunque ocupe poco espacio. Yo también soy bastante parásita, y con mucho honor.
      Feliz verano y volveremos cuando pasen los calores, “la caló” como dicen por mi tierra. Disfrute de las vacaciones y espero una nueva temporada llena de comentarios por su parte.
      Un abrazo.

  • Responder Jordi González Boada 17 julio, 2017 a las 7:43 pm

    Los neandertales tenían ritos funerarios y utilizaban herramientas, lo cual los capacita para tener pensamiento abstracto y científico; tengo la sensación de que no eran tan diferentes a los sapiens.

    Teniendo en cuenta la población existente de cada especie, parace poco probable que la extinción de una y la supervivencia de otra se pudiera deber a problemas de competencia. Quizá el problema surgiese por la transmisión de enfermedades para las que unos eran inmunes y los otros no; y, quizá, esa transmisión se diese de igual manera que ese intercambio genético que a alguno ruboriza.

    Me ha gustado la entrada, Rosa.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 1 septiembre, 2017 a las 4:50 pm

      Gracias Jordi. Sí, la extinción de los Neandertales es un tema muy interesante, aún sin resolver. Veremos qué nos deparan los nuevos descubrimientos. Muchas gracias por tus aportaciones. Un abrazo.

  • Responder Paisajes del Agua 20 julio, 2017 a las 1:02 pm

    Completamente de acuerdo con el fondo del artículo. A fin de cuentas, en épocas pasadas sobrevivían mejor los que teniendo fuerza física (era necesaria) disponían de energía mental, seguramente más importante que la propia fuerza. Con la edad, la fuerza nos va abandonando, pero puede que no la energía. Te deseo unas plácidas vacaciones sin moderación, en las que recuperes fuerza y energía.

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