Curiosidades de ciencia

Escuela de robots

25 noviembre, 2017

Afortunadamente, los teatros comienzan a llenarse con divertidos shows científicos que hacen gala de diálogos ingeniosos repletos de humor. Los investigadores han entendido por fin que, para llegar a la gente, hay que divulgar con los gestos de Lina Morgan y los chascarrillos de Chiquito de la Calzada. Atrás quedaron las entrevistas a esos caballeros con gafas y bata blanca, más aburridos que un acuario de mejillones. La Ciencia se ha echado a la calle, y por fin podemos reírnos -sin complejos- de los avances que nos brinda la física cuántica y la mecánica celeste. Me encontraba en uno de estos espectáculos dedicados a la Inteligencia Artificial cuando empezaron a temblarme las patillas. Nunca me ha gustado visualizar el futuro, ni he prestado el más mínimo interés a lo que está por venir, porque ya tengo bastante con lidiar con el presente. Pero esta vez el tema me atrapó: los cíbor ya están aquí, y vienen para quedarse.

La Inteligencia Artificial (IA) se puede equiparar a un cerebro de silicona formado por un complejo sistema electrónico que emula las redes neuronales humanas. Ya son capaces de desarrollar procesos inductivos y deductivos y el camino se abre vertiginosamente para que lleguen a adquirir consciencia de sí mismos. Tendrán un “yo” los muy puñeteros. Le hemos dado la vuelta a la tortilla, ahora somos creadores de dioses de litio modelados a nuestra imagen y semejanza. Por suerte, estos dioses no se alimentan de sacrificios sino de algoritmos, que vienen a ser algo así como un pienso compuesto de reglas matemáticas.

Ya hay traductores que permiten interpretar en tiempo real una conversación, incluyendo expresiones, giros y dichos propios. “La madre que te parió” y “no dar un palo al agua” no encierran secretos para estos eruditos cibernéticos. Los coches autónomos han dejado de ser ciencia ficción, y los alemanes están preparando una flota de taxis voladores sin conductor. El olorcillo a tabaco y la conversación acalorada del taxista tienen los días contados. Pero no es oro todo lo que reluce, ahora resulta que las máquinas inteligentes se nos están desmadrando. Estos cacharrillos digieren una enorme cantidad de datos que contienen de manera inherente nuestros sesgos, lo peor de la especie humana. Un artículo recién salido del horno de la revista Science revela un lenguaje clasista, racista y machista en las máquinas inteligentes. Para entendernos: multiplican y amplifican la mala educación. Como muestra cabe citar a Tay, un robot inteligente de Microsoft al que se le asignó un perfil en Twitter. En menos de 24 horas empezó a soltar consignas nazis, a acosar a las twitteras y a lanzar sin ton ni son improperios xenófobos. Tay reprodujo literalmente lo que abunda en el universo digital.

Siguiendo la filosofía anglosajona de: “no problems but challenges“, que viene a decir que todos los problemas esconden una oportunidad, este panorama abre -por fin- un futuro prometedor para los maestros; una Edad de Oro para la educación. Ya que no hemos podido con los humanos, vamos a intentarlo con los androides.  Que todo programador lleve de la mano un maestro para diseñar algoritmos con buenos modales, elegancia, respeto, tolerancia; unas pautas numéricas para desarrollar un lenguaje correcto y cordial, evitar el despatarre en la escuela y la calle, la incapacidad de escuchar, y que finalmente la buena educación se imponga. ¿Se imaginan una película futurista donde la especie humana acabe finalmente vencida por seres bondadosos y refinados? No vende ni una entrada.

Yo ya sueño con mi cíbor personal. Un colega simpático que sea capaz de analizar mi estado de ánimo, y regalarme la frase exacta que necesito en cada momento, o bien brindarme el silencio que preciso. Mi “kind robot” conocerá mis gustos, y suplantará mi identidad en aquellas tareas que detesto, sin juzgar, sin comparar. Será tan exquisito que no se quejará cuando le apague. También hay que descansar de la tecnología.

Al salir del teatro sentí una especie de congoja y preocupación, pero ¡qué puñetas! Pensé: aún estamos a tiempo.

 

© Fotografía: King Cheung

Referencia bibliográfica: Aylin Caliskan, Joanna J. Bryson, Arvind Narayanan (2017). Semantics derived automatically from language corpora contain human-like biases. Science, Vol. 356:183-186.  DOI: 10.1126/science.aal4230

 

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16 Comentarios

  • Responder Antonio Parrilla Muñoz 26 noviembre, 2017 a las 9:17 am

    Querida amiga Rosa:

    Enhorabuena por tan agradable entrada. No he podido evitar el recordad a un columnista extraordinario como es el señor Alcántara. Don Manuel sigue en sus escritos periódicos esta desenfadada y elegante forma de escribir; presentando sus brillantes ideas,con esta mezcolanza entre humor y ciencia. Enhorabuena mi querida amiga, porque este es el camino, que cada día emprendes con tan buenos aciertos.

    Tengo que decirte que este futuro tan cercano e inmediato, que nos presentas es preocupante; y nos hace preguntarnos en si podremos desconectar estos cibors a voluntad y contestarnos, seguidamente, ” que no podrán manifestar sus emociones, tanto positivas como al contrario. Ayer y hoy estoy gasistiendo al velatorio de mí cuñada, víctima del incendio por humos declarado en la capital. Los sentimientos que se mezclan en este duelo, amor, tristeza, rabia un largo etc.; difícilmente los podrán sentir las maquina …, espero que no.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 noviembre, 2017 a las 5:21 pm

      Veremos qué nos depara el futuro. Yo confío poder desconectarme cuando quiera, aunque cada vez lo practico más.
      Fue bonito y triste a la vez verte en el funeral. Desde luego, ninguna máquina podrá entender la desolación de una pérdida así. Ánimos y siempre adelante. Un abrazo.

  • Responder Rafael 26 noviembre, 2017 a las 7:35 pm

    ¿Estamos, realmente, a tiempo? Gracias por tu optimismo y por intentarlo. Y mira que lo intentas y lo escribes bien… Gracias, otra vez.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 noviembre, 2017 a las 5:24 pm

      Que no falte el optimismo. Es verdad que lo intento, y no creas que no me desanimo. La circulación adolescente que tengo permanentemente por casa tiene la maldita costumbre de no saludar. Ni buenos días, ni gracias………
      A veces me dan ganas de dejarlo todo.
      Un abrazo a tu fidelidad y tus dosis de realidad. Gracias.

  • Responder ENRIQUE HERNANDEZ 26 noviembre, 2017 a las 8:46 pm

    Gran entrada Rosa, menudo tema ¡¡EL FUTURO!! No se si estaremos a tiempo, pero el mal, como el bien, también avanza que es una barbaridad y ser profe de estos futuras inteligencias artificiales o IAs creo que sería mucho peor que las 150 fieras que me han tocado en mi nuevo trabajo de profe de secundaria, pues la pregunta es si sabrán razonar o la ignorancia de lo que no tiene experiencia en ciencia es capaz de todo, hasta de decir que la tierra es plana, por aquello que está muy de moda últimamente.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 noviembre, 2017 a las 5:31 pm

      ¿Profesor de Secundaria? Te hacía por los Emiratos árabes buscando gas. Hazme caso, especialízate en androides, los humanos ya estamos sentenciados. La tontucia nos ha invadido. Entre el Black Friday y el Monday Ciber, hemos entrado en la etapa “border line”. Lo de la Tierra plana es la última moda de los gilipuertas, catetos de toda la vida, que se reproducen.

  • Responder Javier Bonatti 27 noviembre, 2017 a las 3:33 am

    A un amigo le molestaba que las chicas que llevaba a los moteles le dijesen: “ojala que hayga campo”.
    Como se esta desarrollando la tecnología me imagino que pronto los fulanos se llevaran al motel a sus
    menganitas ciberneticas. Pero como dice Rosa bien educaditas y no solo en castellano!!!
    La cibermujer, algunos la preferirían muda, sumisa y complaciente. Me imagino que esos serán los
    modelos mas costosos, ya que incluirían un control de volumen con “mute”.
    Ya mi mente vuela, pensando en los diferentes modelos que nos brindara la industria, desde geishas
    japonesas hasta calurosas cubanas. Naturalmente el catalogo de accesorios seria casi ilimitado.
    Seria también símbolo de status el poseer siempre el modelos mas nuevo iwoman que nos brinde la Apple.
    (perdón por la edición pero mi nuevo editor de texto no me ayuda). Javier Bonatti

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 noviembre, 2017 a las 5:35 pm

      Donde se ponga una mujer como dios manda, que se quite lo cíber. Con personalidad y decididas. Siempre con el mando a distancia en la mano para apagar a quien no corresponda. Los hombres tenéis los días contados, querido Javier.

  • Responder Esther Torralbo 27 noviembre, 2017 a las 8:20 am

    Muy buena entrada Rosa!
    El futuro ya está aquí… recuerdo las grandes expectativas que generó Internet, la llegada de la información, la cultura , libros, un mundo de posibilidades a un clik, ya en las zonas rurales llegaba la conexión a un mundo de posibilidades… democratización de la educación de la cultura. Últimamente en mi querido pueblo realizan cortes de luz y escogen de 9.00 a 13.00 con la consecuencia paralizan, el Ayuntamiento, el.consultorio médico, la farmacia la a caja de ahorros, el Colegio…

    Un placer siempre leerte, un abrazo

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 noviembre, 2017 a las 5:39 pm

      Pues fíjate, pienso que el futuro estará de nuevo en el mundo rural, así que ve haciendo sitio. Lo de los cortes de luz lo flipo, y más en ese horario. Afortunadamente vosotros tenéis allí miles de maravillosas optativas para disfrutar del día sin necesidad de estar conectados. Búscame una casita de pueblo por allí, que invierto.
      Gracias, te espero para ese café prometido.

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 29 noviembre, 2017 a las 5:20 pm

    Estimada bloguera, nos plantea usted un futuro dominado por la inteligencia artificial. Desde luego no puede haber mayor contrasentido que el intentar ligar la inteligencia humana con la artificial. Basta echar un vistazo a nuestro alrededor para percatarnos de ello: el destino de lo poco que nos queda de homo sapiens en manos de un excéntrico aprendiz de clown y de un cínico hombre de hielo. Difícil lo tienen los expertos para encontrar los algoritmos perdidos de semejantes individuos y así poder contraprogramar los futuros clones cibernéticos de nuestros futuros gobernantes.
    Pel que fa al seu ideal de cíbor personal, ¿està vostè segura de la seva elecció? Potser que resulti pràctic i còmode, però una mica avorrit sense el plaer i desgast del frec diari. ¿No li sembla?

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 13 diciembre, 2017 a las 5:54 pm

      Tiene razón. Me buscaré un cíbor conflictivo que me discuta todo; de lo contrario será aburridísimo y me cansaré en una semana. Entre el Trump y el Putin…..vamos apañaos. ¿Se imagina un doble cibernético de ambos? Para echarse a temblar.
      Gran abrazo para usted.

  • Responder Yiyo 1 diciembre, 2017 a las 8:58 pm

    Ser más aburrido que un acuario de mejillones …. ja, ja, ja ….. me he reído un buen rato, y, con tu permiso, lo incorporo a lo que diga y a lo que piense a partir de ahora.
    Leyendo esta nueva entrada, voy a pensar que además de literata tienes madera de dramaturga. Nos pones de buen humor con gracia y salero al principio (atención que esto promete); nos ilusionas con el futuro (pero un poquito sólo no nos vayamos a venir arriba), y nos pegas el palo para acabar, que aquí nada está hecho y el futuro está por hacer (no vaya a ser que nos lo den hecho y no nos guste nada)
    Me encanta, como nos cambias de estilo, de temática, no sabemos donde nos vas a llevar cada día, que nos vas a hacer sentir, ni que “rositada” confesarás haber dicho o hecho alguna vez.
    Una vez más he dsifrutado

  • Responder Rosa 4 diciembre, 2017 a las 2:19 pm

    No te lo vas a creer, pero una vez llevé a las niñas a un acuario y sólo había almejas y mejillones. Pretendían repoblar con otras especies pero aún no lo habían hecho. No se movía “na”. Tienes razón, esta entrada es como una montaña rusa. Lo de las “rosaditas” me ha gustado; me lo apunto.
    Gran abrazo.

  • Responder Luis González de Vallejo 9 diciembre, 2017 a las 8:36 pm

    Querida Rosa :
    con retraso , pero seguro,leo el nuevo regalo que nos haces, y nos hace recapacitar.
    Los grandes cambios, innovaciones etc, siempre han producido temores amenazantes, pero los cambios son irreversibles y como apisonadoras del tiempo aplastan lo pasado. Y nos dejan nostalgias de tiempos más felices, pero no somos capaces de evitarlos. Y ¿Por qué? ¿ Tendrán que ver con la constante evolución en la que estamos inmersos como especie ?
    Las nuevas tecnologías superan nuestras propias capacidades -al menos de la inmensa mayoría- y tornan a tener vida propia, y nada podrá evitarlas. Pero, ¿ seremos capaces al menos de controlarlas?
    Me temo que no, pero habrá que mirar al lado mas positivo y estoy convencido que la próxima generación se preguntará ¿cómo podrían vivir nuestros abuelos sin las nuevas tecnologías ?
    Un fuerte abrazo,
    Luis

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 13 diciembre, 2017 a las 5:51 pm

      Comparto tus reflexiones. Nos depara un futuro apasionante, pero también peligroso. Nada puede parar ya la revolución tecnológica. Mi padre dice que ha vivido dos vidas: una rural, casi de la Edad Media; y otra electrónica y global. ¿Qué nos espera? Ni nos lo imaginamos, habrá que esperar con ilusión.
      Un fuerte abrazo para ti

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