Literatura

El Zapatero de Nureyev

28 agosto, 2015

Ochenta y nueve veces sube y baja el telón. La mano izquierda en la cintura de ella, acompañándola en sus elegantes pasos por la tarima. Salen una y otra vez al escenario, arropados por un mar de aplausos interminables. Doscientas y una reverencias a un público entregado que abarrota la Gran Ópera de Viena. La orquesta en pie desde hace más de una hora y el bullicio de una enorme ovación que silencia los instrumentos.

El hombrecillo sonríe en la quinta fila. Todo ha salido perfecto. El gran Nureyev ha tocado el cielo con sus saltos y sus manos se han extendido hasta el infinito en un gran abrazo con el público. Sigfried, su personaje, ha ganado una nueva dimensión, aquélla que sólo pueden alcanzar los dioses. Margot Fontayn  levitaba en sus brazos, parecían un solo cuerpo mecidos por la música de Tchaikovsky. Hay noches mágicas en las que la danza se convierte en una zambullida directa al corazón.

Meses y meses de trabajo conociendo sus pies al milímetro: la envergadura del talón, la curvatura del empeine, la longitud de los dedos…. Cientos de hojas en su cuaderno repletas de fórmulas, cálculos y dibujos: la presión que puede ejercer su mayor salto sobre la puntera, el peso del relleno para amortiguar la caída, la elasticidad exacta de la plantilla, la rigidez precisa de la punta…… Y luego la ejecución: el corte de la horma, la elección de las telas, el elástico que envuelve el pie, y la precisión de cada puntada….El pequeño zapatero inglés cierra los ojos e inclina la cabeza, recibiendo también los aplausos tras el velo de su anonimato. Hoy, el maestro tiene la certeza que sus zapatillas de ballet han alcanzado la perfección.

En la soledad de su camerino, frente al espejo, Nureyev se sueña. Por fin el joven tártaro ha encontrado su patria. Una nación sin tierra que se encuentra en el interior de uno mismo.

Esta noche sus zapatillas tenían alas

…..como las de un ángel.

 

Nota: El personaje del zapatero aparece en el libro de Colum Mc Cann “El Bailarín”. La interminable ovación en la Ópera de Viena ocurrió; tuvo lugar la noche del 15 de octubre de 1964 tras una gloriosa  interpretación del Lago de Los Cisnes. Todo lo demás es fruto de mi imaginación.

 

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14 Comentarios

  • Responder qr 28 agosto, 2015 a las 4:43 pm

    Un ángel con la escritura,
    Y con el lápiz una sonrisa,
    No necesitas compostura,
    Solo una pequeña brisa,
    Y narras con bella soltura

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 29 agosto, 2015 a las 10:56 am

      Que no perdamos la sonrisa y la soltura. La compostura, a veces.
      Gracias por tus quintillas. Rosa

  • Responder David 28 agosto, 2015 a las 7:11 pm

    ¡FELICITACIONES ROSA!
    Preciosa imaginacion…. y como decia el poeta Yupanqui: “El hombre es tierra que anda”

  • Responder Melanie 30 agosto, 2015 a las 9:03 am

    Maravilloso y curioso relato de cómo integrar la ciencia en un arte tan clásico como es el ballet.
    Me ha encantado Rosa. Desde Mallorca seguimos tus relatos!!!

    • Responder Rosa 30 agosto, 2015 a las 6:57 pm

      Mis mallorquines favoritos!!!!, os añoro

  • Responder Anonimo 31 agosto, 2015 a las 11:56 am

    Muy bien, Sigue escribiendo este blog tan maravilloso.

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 2 septiembre, 2015 a las 12:19 pm

    Bella alegoría de la importancia de los personajes sencillos e invisibles, por su cotidianidad y sus nunca reconocidos méritos, que rodean a la parafernalia de todo gran genio. Su orgullo y recompensa la satisfacción del trabajo bien hecho.
    Qué lección para tanto personaje mediático mediocre que nos rodea.
    Nos dicen que los votos y la audiencia lo exigen. Así nos va!
    Rosita bien, poc a poc. Espero que cuando seas “super mega famosa petarda” no te olvides de todos esos personajillos invisibles que, a pesar de todo, siempre te acompañan.
    Besitos

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 2 septiembre, 2015 a las 12:27 pm

      Me encantará seguir siendo “petarda”, no tanto superfamosa; yo también adoro a los pequeños personajes. Cómo olvidarme de ti?

  • Responder Yiyo 8 septiembre, 2015 a las 8:05 pm

    Qué historia tan livianamente entrañable. Qué grande vivir la satisfacción y el éxito por dentro, sin la incansable obligación de mostrarlo.
    La única pena es no tenerte cerca para que me cuentes estas historias con un pacharán en la mano.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 9 septiembre, 2015 a las 6:05 am

      Muy pronto disfrutaremos de ese pacharán casero y de contarnos nuestras historias. Gracias por tu sutil comentario.

  • Responder Teresa Martín 4 febrero, 2016 a las 7:54 pm

    Estupendo mamá. Me encanta la manera en la que consigues expresar tus sensaciones a través de las palabras. Te quiero mucho mamá.
    Un beso de tu hija Teresa.?

  • Responder ANTONIO RAFAEL PARRILLA MUÑOZ 29 abril, 2017 a las 11:42 pm

    Dice el refranero español “zapatero a tus zapatos” …
    Querida amiga Rosa: Si bien la aplicación del anterior refran la usamos para referirnos a alguien que toca un tema que no es de su dominio…en este caso no es de aplicación a tu perona, puesto que cada uno de tus relatos y escritos nos muestra que lo has currado y esto se manifiesta en que nos llega el personaje..Yo he imaginado a nuestro Nureyev (a traves de tus palabras) gozando de su triunfo …no has hecho ver que el triunfo verdadero no depende de la empresa acometida, ni de la notoriedad de un peronaje publico, sino mas bien del amor y la entrega que pongamos en nuestro objetivo; has convertido de no solo un plumazo sino de algunos más, a un desconocido y humilde personaje en el actor principal. Tu tambien has dado vida a esas zapatillas ejecutadas al mas puro estilo zen.
    Todos buscamos desesperdamente esa “patria” que nos citas…esa patria interior. Felicitaciones Rosa.

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 30 abril, 2017 a las 10:10 am

      Gracias Antonio. Siempre me han gustado los personajes secundarios y lo que hay detrás de bambalinas. En este caso, el pequeño zapatero inglés es el protagonista. Un abrazo.

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