Cajón "desastre"

DOÑA MARÍA

15 enero, 2016

Esta entrada es un homenaje a los maestros, un reconocimiento a aquellos adultos que de alguna manera marcan nuestra identidad y cuya huella sigue presente en las decisiones que tomamos de mayores. Sin duda, el oficio de maestro es el más bello del mundo; acompañan a nuestros padres en el forjado de esos cimientos que pueden conducir a una vida buena y contribuyen a menguar nuestra ignorancia, calibrar la realidad y administrar nuestras carencias.En mi caso fui feliz en la escuela, y los maestros que tuve en esa decisiva etapa de la infancia forman parte del mapa que ha ido dibujando la ruta de mi vida. Gracias a Doña Teresa mantengo la pasión por la lengua española, cuyo tesón e insistencia por la buena ortografía y la correcta gramática hizo que nunca tuviera la menor duda de cómo se escribe una palabra, y me enseñó a hilar los pensamientos en el papel con cierta coherencia. Esa seguridad con el lenguaje es un pilar que ha sostenido y afianzado otros aspectos muy importantes de mi existencia, y sin lugar a dudas de mi profesión. Aquella pequeña mujer que fue mi maestra me dejó un magnífico regalo, y es que no hay mayor ejercicio de inmortalidad que el enseñar. Recuerdo también las divertidas tardes construyendo volcanes de arcilla en el aula, que llenábamos con una mezcla explosiva de vinagre y bicarbonato para simular erupciones y ríos de lava, bajo la atenta supervisión de Don Jose Antonio, un temerario. Durante ese curso escuché por primera vez hablar del movimiento de los continentes, lo que determinó mi deriva particular hacia las Ciencias de la Tierra.

Tengo entre mis manos la biografía de María Montessori (1870-1952), primera mujer italiana que se graduó como doctora en Medicina, gran científica y pedagoga. Las novedosas ideas de Doña María causaron un enorme impacto en la pedagogía infantil de la primera mitad del siglo XX, y despertaron interesantes discusiones y controversias que llevaron a esta perseverante mujer al exilio durante el régimen de Mussolini. Frente a la rígida y autoritaria escuela tradicional, Montessori proponía una escuela activa y repleta de incentivos en las primeras etapas escolares; una pedagogía  basada en el desarrollo de la autonomía del niño, dejándole hacer pleno uso de su libertad y potenciando su independencia. Así resume la propia Montessori su filosofía: “la primera tarea de la educación es agitar la vida, pero dejarla libre para que se desarrolle“. Agitar la inteligencia, fomentar la creatividad con el juego, despertar la curiosidad del menor y reforzar su seguridad y autoestima con actividades encaminadas a conseguir pequeños triunfos cotidianos. En esta filosofía, el maestro juega un papel fundamental guiando al alumno, acompañándole en el aprendizaje y facilitándole todos los elementos necesarios para su desarrollo, pero sin coartar su iniciativa. “Cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el aprendizaje. Ayúdame a hacerlo por mí mismo”. Pareciera una formación un tanto falta de disciplina pero nada más alejado de los objetivos perseguidos.  Sería algo tan bello como: “no hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace“. Yo me apunto a ese jardín de infancia.

Del exilio llegó Doña María a Barcelona en el año 1933, donde gozó de gran reconocimiento y popularidad en una época ávida de nuevas experiencias y de gran interés por la educación. Su actividad en la Ciudad Condal generó una entusiasta corriente pedagógica respaldada por los líderes del movimiento del Noucentisme catalán, capitaneados por el escritor y filósofo Eugeni d´Ors.  Uno de los mayores adeptos al método Montessori fue el pedagogo Joan Palau i Vera que fomentó la organización de numerosos cursos destinados a la formación de maestros y propició la fundación de varias escuelas Montessori en Cataluña. El estallido de la guerra civil española vuelve a poner en riesgo la vida de Doña María, ya anciana, que tiene que huir hacia los Países Bajos escondida en un crucero británico. Sus restos reposan en Noordwijk (Holanda) después de haber recibido prestigiosos premios y haber sido nominada para el Nobel de la Paz en tres ocasiones.   

Me pregunto qué pensaría Doña María de la situación actual. Una sociedad donde los legítimos educadores, los padres, pretenden delegar en la escuela sus principales responsabilidades. Unos padres que perciben al maestro como una amenaza para sus pequeños dioses, convencidos que sus criaturas son únicas en la especie humana. Un ambiente de hiperprotección hacia los niños que los vuelve caprichosos y ajenos a la realidad, incapaces de resolver el más mínimo conflicto por ellos mismos. Una sociedad que juega al tute con la educación, politizada hasta la médula, y donde se menosprecia a los profesionales que acuden cada mañana al aula. Un panorama donde los partidos políticos se intercambian cromos para asegurarse cada uno su esfera de poder territorial, utilizando la educación como arma arrojadiza. ¿Qué opinaría Doña María Montessori de un sistema educativo secuestrado por la clase política?

“La responsabilidad de evitar los conflictos incumbe a los políticos; la de establecer una paz duradera, a los maestros”. María Montessori (1945)

 

BibliografíaMaría Montessori. Renato Foschi. Editorial Octaedro. Año 2014.

 Fotografía: Doña María Montessori en una escuela de Londres un año antes de su muerte

 

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11 Comentarios

  • Responder David 16 enero, 2016 a las 12:47 pm

    ¡Felicidades Rosa Maria! ¡Precioso articulo!
    Me alegra que tuvieras tan buenos maestros en tu infancia y fueras tan feliz en ella… a mi me ocurrió todo lo contrario,… Por azares de la vida supongo, mi escuela era el mayor tormento que pudiera imaginar, donde unos monstruos de diez cabezas pretendían secuestrar mi libertad y mis ganas de vivir…. ¡fue un tormento! Un verdadero infierno…, suerte que, con mis magnificas cualidades de “escapista” (pequeñito y delgado), y una habilidad “charlotiana” para hacer “rabona”, me permitían disfrutar de esa libertad preciosa en los territorios de mis sueños, que no eran más alejados de los bosques de la Alambra.
    Al llegar a la adolescencia, carente de los estudios más básicos que nadie pueda imaginar: gramática, ortografía, algebra, aritmética, geometría, etc., etc. Una “iluminación” llego a mi ser, mostrándome que el verdadero Maestro estaba en mi interior. En mi propia existencia…
    De esta forma, siempre he pretendido enseñar a mis discípulos/as para que sean sus propios maestros/as en las actividades y formación que les ocupe la vida.

    Decía el gran Maestro Buda: “Sé tu propia luz”
    Un abrazo y feliz fin de semana.
    David

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 16 enero, 2016 a las 7:22 pm

      Gracias David,
      Siento que tuvieras tan mala experiencia en la escuela, aunque en tu caso derivó en un autoaprendizaje de primera. Ahora tienes la oportunidad de ejercer un bonito magisterio y resarcirte del monstruo de diez cabezas de tu infancia.
      Un abrazo

  • Responder carme 16 enero, 2016 a las 3:08 pm

    Me has recordado a Sor Joana, una monja franciscana que los difíciles años 50 enseñó a leer, escribir, sumar, restar y sobre todo a pensar a toda una generación de niños-las niñas íbamos a otra aula- en un parvulario del centro Palma. Mis hermanos la recuerdan con mucho afecto. Hoy entre aquellos chicos hay catedráticos ya eméritos, profesionales brillantes e incluso algún político de peso en los ochenta y pasado ya a la jubilación. Sor Joana debería dar nombre a alguna calle .

  • Responder Rosa María Mateos Ruiz 16 enero, 2016 a las 7:22 pm

    Que le den la calle de los Duques de Palma a Sor Juana!!!!!!!!!

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 17 enero, 2016 a las 1:18 pm

    Estimada Rosa María, me voy a permitir unirme a su merecido homenaje a los maestros y más en particular a las maestras, que en este país de tan convulso devenir educativo gracias a la pésima y partidista política educativa que venimos sufriendo desde aquellos esperanzadores, pero efímeros, tiempos de la Institución Libre de Enseñanza truncados por la ignominiosa limpieza “moral y política” impuesta por el dictador Franco tras la Guerra Civil Española. De aquellos lodos aún arrastramos bastantes de estos polvos de carencia de referentes educativos, para vergüenza de los tan cacareados y democráticos dirigentes políticos. Sin olvidarnos de la responsabilidad que, por el mero hecho de ser padres, nos toca a cada uno de nosotros.
    Para mi homenaje no hace falta irse muy lejos, me serviré de la siguiente referencia: Cuadernos de Pedagogía (Especial 30 años). Retratos de maestras (De la Segunda República a nuestros días).
    En esta edición especial se recogen reseñas biográficas de, salvo honrosas excepciones, cuasi anónimas y esforzadas maestras que con no pocos sacrificios personales, pero desde la “ilusión y el compromiso con la infancia y con una escuela diferente: más innovadora, más cercana y más humanizada”, ayudaron sin duda a formar y forjar personalidades menos encorsetadas y dogmatizadas, en definitiva más libres.
    Estoy seguro que Doña María coincidió y compartió vivencias con alguna de ellas y estaría orgullosa de todas.
    Estic amb vostè, afortunats tots aquells que han tingut el privilegi de gaudir dels ensenyaments de “bons mestres”.
    Una cordial salutació.

    • Responder Carme 17 enero, 2016 a las 4:22 pm

      Cuántos homenajes habría que hacer! Los maestros vocacionales han hecho una tremenda labor, sea cual sea la época que les haya tocado vivir. Mis hijos también han disfrutado de algún maestro muy especial que les ha abierto nuevos horizontes en estos tiempos tan politizados de la democracia. Ellos y ellas están en las aulas, sean los tiempos que sean.

      • Responder Rosa 28 noviembre, 2017 a las 11:50 am

        Para aquéllos maestros que nos lean, decirles GRACIAS, GRACIAS. Que jamás cunda el desánimo y a darlo todo en el aula. Un abrazo para ellos.

    • Responder Rosa 28 noviembre, 2017 a las 11:48 am

      Gracias por esa mención a los maestros y maestras republicanos. Independientemente de su ideología, son actores principales de nuestra sociedad y siempre han estado escasamente reconocidos. ¡¡¡¡¡Un brindis por los buenos maestros ahora y siempre!!!! Y nuestro agradecimiento.

  • Responder Antonio Rafael Parrilla Muñoz 28 noviembre, 2017 a las 3:11 pm

    Querida amiga:
    Ciertamente esta magnífica señora, mostró al mundo y en momentos muy difíciles para los italianos y para las demás naciones; la forma correcta para enseñar a los niños , bajo mi punto de vista y coincido contigo, una de las mejores sino la mejor.
    Mi nieta Sarita ha tenido la suerte de encontrar una escuela en donde se siguen estos métodos, y me sorprende escuchar a este diablillo de seis años, como a petición mía explica es nacimiento del universo y como se crearon las estrellas…, una gozada oírla, pues está norueguilla muy despacio pero utilizando los términos y oraciones en un correcto castellano, nos deja( a mi por lo menos) con la boca abierta.
    Te felicito por tu escrito y por haberlo recordado, pues así nos das ocasión paradisfrutar a los que no lo conocíamos.
    Me has recordado mus años de muchacho( 12/14) en los que también confeccioné en arcilla un volcan, pero no pára mi academia, sino para mis dos hermano menores.
    Felicidades por tu entrada.
    Un abrazo, amiga Rosa.

    PD. El otro dia, en el duelo de mí cuñada, pude comprobar( gratamente ) que tienes la mirada y los ojos de mí quería abuela Margarita; claros yocomo dos esmeraldas.

    • Responder Rosa 4 diciembre, 2017 a las 2:25 pm

      Gracias Antonio. Tu nieta tiene que ser una artista, como el abuelo. Gran tema la educación, siempre de actualidad.
      Tu piropo de las esmeraldas, qué decir: me ha encantado.
      GRACIAS.

  • Responder EL OBJETIVO DE LA EDUCACIÓN. Una reflexión personal – Salir del Laberinto 26 julio, 2018 a las 6:33 pm

    […] en apuntar la fuente de esta frase. Pero no lo hice. He buscado en internet y he encontrado esta página. Pero no creo haber leído esa biografía que nombra, así que a saber de donde la saqué, al menos […]

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