Curiosidades de ciencia

Despedida británica

25 febrero, 2016

Mis queridas compañeras. He improvisado este frugal desayuno para confirmarles que, después de 40 años pululando por esta Universidad, he decidido poner fecha a ese momento tan esperado que es la jubilación. Ya conocen mi gran afición por la buena mesa, así que cambio las probetas y el microscopio por las cacerolas y los fogones. He de tomarme muy en serio el nombramiento de Caballero de Honor que recibí de la Reina, y debo compensar a este país por su pésima gastronomía. En eso consiste el patriotismo, no en ensalzar las virtudes de algo tan ocasional como el lugar donde uno nace, sino en enmendar las deficiencias de la cultura que uno recibe.

Ya conocen ustedes a mi mujer, esa tremenda escocesa de las Highlands que tiene la maldita costumbre de decir siempre lo que piensa. Según ella, llevo ya mucho tiempo repitiéndome en las ponencias, y ha llegado el momento de cambiar de fila y pasarles a ustedes el testigo. Sé muy bien que las tres se miran de reojo cada vez que no recuerdo el nombre de una proteína, y se excusan a la hora de asistir a los aburridos actos académicos que organizamos. Como decía Shakespeare: ¡el mundo es un gran teatro! En el nuestro, los actores protagonistas se perpetúan demasiado en el escenario y abusamos de forma excesiva de los monólogos. Con el devenir del tiempo corremos el riesgo, como en Hamlet, de confundir la apariencia con la realidad.

Este viejo sombrero, que según ustedes le he robado a Leonard Cohen, es el único recuerdo que me queda de mi padre. Ya les he referido en otras ocasiones el origen humilde de mi familia, y las enormes dificultades que pasaron mis padres para darme una educación en esos duros tiempos de la postguerra. En nuestra granja, al este de Devon, desperté de niño un gran interés por la Medicina al observar minuciosamente las enfermedades raras que también padecen los animales. A punto de llegar a esa edad donde los achaques sustituyen a los deseos, me reconozco como un gentleman rural, y me emociono mucho más con el ruido del batir de las olas sobre los acantilados de Dorset que con una representación de ópera en el Covent Garden.

Si debo elegir un momento clave en mi carrera profesional no fue la mañana que recogí el premio Nobel de Medicina, sino la tarde que el chico de los Robinson salió corriendo por el pasillo, saltando los escalones de dos en dos, después de cinco largos meses aguantando nuestro tratamiento. Ese momento, y el entusiasmo con el que comieron ustedes la paella española que preparé para celebrarlo, son esas instantáneas que uno guarda en el cofre de los momentos felices. El fundamento de nuestro trabajo no consiste en recoger medallas y acumular méritos, sino en mejorar la vida de los enfermos afectados por esas extrañas patologías que son objeto de nuestra investigación. Créanme, el cementerio está repleto de grandes egos olvidados y la vida llena de personas que nos necesitan. Trascender en el día a día del paciente, para hacerle más feliz e independiente, es nuestro cometido.

Algunos colegas me animan a ocupar posibles cargos eméritos y honoríficos para sentirme útil. No teman, si tengo una certeza en la vida es que cuando la institución llega a ser necesaria para uno; y no uno para la institución, ha llegado el momento de marcharse. Mi madre, que era una mujer exquisita en el fondo y en las formas, me dejó bien claro que la educación consiste en saber identificar esos momentos en los que uno no debe estar.

Debo confesar que siento felicidad al saberme libre de este café tan malo que ponen en la cantina……., y mucha tristeza por alejarme de ustedes. Durante la última década han sido mis discípulas y puedo afirmar, de manera rotunda, que han superado con creces al maestro. Las tres se complementan como el marisco con el vino blanco. Julia es imaginativa y ocurrente, con una inteligencia tan despierta que sabrá marcar los derroteros de las futuras líneas de investigación. Jyoti es concienzuda y perseverante, y en ningún momento dejará que tiren la toalla ante cualquier dificultad; lleva una porción de la India en sus preciosos saris y el método científico adherido a sus genes. Por último Francesca; ella es el cemento del grupo, socarrona y alegre, con esa maravillosa capacidad de reírse de los problemas. Forman un equipo formidable, y ya están más que preparadas para volar solas. Qué decir de ustedes: son tres buenas hijas que no me han dado ni una mala noche.

Cerca del epílogo de la mitad más sabia de la vida, no crean que voy a abandonar la actividad intelectual, solo que ahora voy a dedicar el tiempo a los temas que realmente me apasionan. Ya no busco la excelencia sino la propia complacencia. De mayor se vuelve uno hedonista, qué le vamos a hacer. También voy a descubrir el placer de lo cotidiano, sin grandes pretensiones, y sumar momentos de afecto al aire libre. Por cierto, mi mujer me acaba de comprar unas zapatillas de deporte con la suela curva para ir a caminar todas las mañanas. Yo le digo que voy a pasar de ser un Nobel-ilustre a un Nobel-mecedora. No se rían; mi vanidad ya recibió un duro golpe cuando era joven, el día que el ejército británico me rechazó por torpe, miope y pies planos.

En esta despedida voy a besar a cada una como hombre, no como científico, y me van a permitir un largo abrazo. También quiero dejarles un único consejo; es de nuestro colega Alexander Fleming, pero lo asumo como propio: “un buen trago de whisky al acostarse no es muy científico, pero ayuda“.

 

* Fotografía: Leonard Cohen. Recomiendo escuchar su disco I’m your man, y especialmente la canción Take this waltz

*Nota de la autora: aunque el personaje es fruto de mi inventiva, me he inspirado en algunos aspectos  de la biografía del británico John Bertrand Gurdon, premio Nobel de Medicina en el año 2012. Al ver sus fotografías y leer sus declaraciones intuyo que debe tener una personalidad similar al protagonista de esta entrada, y no me cabe la menor duda que se toma un buen trago de whisky todas las noches.

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18 Comentarios

  • Responder Montse Moré 25 febrero, 2016 a las 9:26 pm

    En el fin de nuestro encuentro,decido , como siempre, compartir ciencia, datos , libro y ratos. Desde luego también tu bloc. Buen micro-relato, transporta, y… apetece seguir leyendo. Como siempre con tus curiosidades, un placer.

    • Responder Rosa Mateos 26 febrero, 2016 a las 7:57 am

      Mi querida Montse,
      Hemos compartido buenos momentos estos días. Siempre sé que ahí estás; no hace falta hablarlo entre nosotras.

  • Responder Yiyo 25 febrero, 2016 a las 10:03 pm

    Pero que hacía este hombre antes, y que está haciendo ahora, necesito saber más de este hombre que en tan pocas lineas me ha cautivado. Por favor cuentanos toda la historia….se me ha quedado “interruptus”. Y si este ha de ser el final al menos que sea con un buen pacharán.
    Precioso relato

    • Responder Rosa Mateos 26 febrero, 2016 a las 7:59 am

      He dejado muchas pistas a lo largo del relato de la actividad de este inglés paciente (y no al revés). No obstante, me comprometo más adelante a una segunda parte, y ver cómo le va a nuestro caballero en la jubilación. Me gusta que seas tan curioso…..

  • Responder David 25 febrero, 2016 a las 10:38 pm

    Comparto en Facebook… ¡Felicidades Rosa!

  • Responder HOMO SAPIENS "CANIJUDIENSIS" 26 febrero, 2016 a las 5:57 pm

    Parafraseando a nuestra estimada bloguera podría afirmar, sin necesidad de tomarme un buen trago de “güisqui” (agua de vida), que no me cabe la menor duda que al personaje en el que se inspiran las líneas de este jocoso relato podría considerársele mi, por decirlo de alguna manera, padre conceptual: en cuanto a idea que concibe o forma el entendimiento. Entiéndase mi doble agradecimiento, pues leyendo su biografía me entero de dos circunstancias que venían atormentando la incansable búsqueda del significado de mi humilde existencia por el devenir de este enigmático mundo…
    Primero porque, el mismo año de mi nacimiento, el tal John Bertrand Gurdon clonó… una mosca…, por lo cual se convirtió en un referente en biología del desarrollo y transferencia nuclear. Hecho que por sí mismo aclara tanto mis orígenes como muchas de mis características físicas (véase mi entrecomillado alias) y aptitudes fisiológicas entendidas como funciones de los seres orgánicos (inquieto y siempre alerta, cojonero para más señas).
    Segundo porque junto con el científico japonés Shinya Yamanaka, descubrieron cómo se pueden “reprogramar” las “células maduras” para que se conviertan en “células pluripotentes”. No seré yo quien le ponga ningún pero a esta magnífica labor científica. Puedo dar fe de ello.
    Mi agradecimiento para usted por encender la luz que ha guiado mis pasos al reconocimiento de mi propio ser.
    Per ser justos, en aquesta ocasió un simple agraïment em sembla poca cosa: queda seu amantíssim…

  • Responder Rosa María Mateos Ruiz 26 febrero, 2016 a las 6:18 pm

    Me alegra mucho que mis lectores encuentren sus orígenes en mis escritos y veo que aumenta Ud. la información de este personaje del que otros lectores me piden más datos. Me encanta esta retroalimentación.
    Yo también soy una mosca “cojonera” con culillo de mal asiento, solo que disimulo bien ……… y parezco buena.

    Gràcies per la seva amable comiat, de tot un gentleman.

  • Responder Javier Bonatti 27 febrero, 2016 a las 3:27 am

    Querida Rosa:

    Me divierto muchísimo con tus ocurrencias. Nosotros los físicos somos gente “algo” extraña.

    En esta tu ultima entrega me has tocado en lo profundo. Estoy en los tramites de la pensión y siento una cosa

    muy rara que no se como explicar. Bueno, nosotros siempre, para explicar algo, necesitamos un par de buenas

    ecuaciones diferenciales y alguna que otra álgebra de Lie.

    Mira que esto de retirarme después de 42 años de estar luchando con alumnos, proyectos y la maldita burocracia de

    mi universidad lo tiene que afectar a uno.

    Quisiera estar otra vez en Granada oliendo el te moruno y tomando uno que otro tinto.

    Un gran beso

    Javier

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 27 febrero, 2016 a las 4:04 pm

      Querido Javier:

      Comprendo perfectamente tus sentimientos, y más después de 42 años en la Universidad. Ahora bien: más vale que se note tu ausencia que pese tu presencia. Igual que uno ha de saber llegar y estar, también ha de saber marcharse. Hay que dejar espacio a la gente joven! Cambiar es bueno y descubrirás nuevos placeres.

      Qué bonito fue disfrutar del flamenco, del te moruno y de la botella de vino!!!! Solo tienes que cruzar de nuevo el Atlántico.
      Gracias por estar ahí.
      Rosa

  • Responder carme 5 marzo, 2016 a las 5:18 pm

    Muchacha, en cada escrito te superas! Es un placer leerte. No sé si es que te lanzas más o que tu imaginación es cada vez más fecunda. Y ahí está tu inteligente sensibilidad. Hasta pronto, espero.

    • Responder Rosa 5 marzo, 2016 a las 8:06 pm

      Mi imaginación siempre ha sido fecunda, solo que antes no la compartía. Sois los lectores los que os superáis con cada entrada y me ayudáis a progresar con vuestros comentarios.
      Bona vida Carmeta

  • Responder Enric 9 marzo, 2016 a las 6:51 pm

    Me encanta la gente como tú, Rosa, de “ciencioletras”. Sigue así.
    Un abrazo.

    • Responder Rosa 9 marzo, 2016 a las 7:52 pm

      Gracias Enric,
      Si, esa separación entre las Ciencias y las Letras nos perjudica a ambos sectores.
      Ahora que está tan de moda la palabra “mestizaje”, es saludable practicarlo.
      Besos a mis colinas de Costitx y añoro ese pa amb oli con tu conversación.
      Un abrazo

  • Responder Consuelo Martínez 10 marzo, 2016 a las 10:26 pm

    Enhorabuena Rosa! no conocía de tus dotes literarias,como eres de ciencias no te suponía ese talento.
    Me están encantando tus relatos y este último me ha llegado muy especialmente. Hace poquito que me jubilé y me veo muy bien reflejada. Estoy descubriendo el placer de lo cotidiano ,los paseitos por las mañanas ,el desayuno sentada en la mesa,los encuentros con l@s amig@s relajada……
    Qué pocas cosas hacen falta para ser feliz!………..
    Y como bien dices hay que saber retirarse a tiempo, y mas ahora ,con la falto a que nos hacen los puestos de trabajo.
    Felicidades de nuevo ,te seguré leyendo. Consuelo

    • Responder Rosa María Mateos Ruiz 11 marzo, 2016 a las 10:50 am

      Muchas gracias Consuelo,
      No me cabe la menor duda que eres una mujer que sabe disfrutar la vida.
      Gracias por el cariño que trasmites a Julia.
      Es un honor tenerte de lectora.
      Rosa

  • Responder Antonio Rafael Parrilla Muñoz 11 noviembre, 2016 a las 3:50 pm

    Querida amiga Rosa:
    No quiero comenzar mi comentario con la manida frase “me dejas sin palabras” puesto que muy al contrario, no se si podré ordenar las mismas de forma coherente , dado el alubion de ideas y sensaciones que tu magnifio relato me han producido.
    Tocas un tema para mí muy importante tanto que estoy dedicando mi tiempo y mis conocimientos (mayormente los aprendidos en estos ultimos 20 años de jubilado) a esribir y ordenar mis recuerdos en función de descubrir el fondo de mi persona (tarea ardua y casi imposible).
    Jubilado , segùn tengo entendido ( y no lo he onstatado, tan solo me parece a mí) tiene mucho que ver con la palabra jubilo, y si no es así en mi caso si se ha cumplido, pues me ha dado la posibilidad ,tan bien detallad por ti, de dedicar mi vida a temas y asuntos unicamente relacionados con mi deseo. Estoy viendo con claridad la diferencia de hacer algo por obligación con repecto a la sociedd en la que estamos integrados y algo que solo tiene que ver con mi persona ( al igual que manifiesta tu hipotetico o real personaje), algo que aparentemente no tiene rentabilisd, no se comerciliza o no parece a primera vista necesario y util …. algo …sin sentido practico.
    Resumiendo y termino.- Amiga Rosa gracias nuevamente, por transmitir nueva energia a estos “fuegos ya en rescoldo” y añadir nueva leña (en tu caso leña muy buenba y de primera como es la de encina) . Un abrazo, amiga.

  • Responder Rosa Mateos 11 noviembre, 2016 a las 6:48 pm

    Querido Antonio,

    Tus palabras desprenden sabiduría. También eres un Lord inglés. Gracias siempre

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